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domingo, 17 de abril de 2011

El Restaurante - Santi Santamaría

La mejor forma de mantener vivas nuestras raíces es mediante la comida. Si la comida deja de representar nuestro lugar de origen, ¿qué se puede esperar? Sería como vivir una mentira, en la que la identidad es remplazada por el querer ser otra cosa ajena a lo autóctono. Siendo esto lo más importante para Santi Santamaría en su libro.

De tal manera que después de tener éste sentido de responsabilidad por lo propio, vienen otros detalles que definen totalmente nuestro establecimiento, como lo es el hecho de ofrecer el mejor servicio y comodidad que nuestros comensales pueden obtener, entrando ahí al hecho de que un chef no tiene que ser solo un chef, debe ser la combinación de un buen comunicador, un buen animador de equipo y un excelente seleccionador de personal, debe ser un líder, tener sagacidad y hambre de conocimiento por muy extensa que sea su experiencia, tener humildad y visión, tiene que poder encargarse de cualquier puesto si es necesario en algún momento para poder salir adelante, siendo éste el principio de la creación de especialidad en sus proyectos.

Por supuesto, todo se alcanza con un desarrollo bien tejido desde la idea hasta el acto, tener planificado todo perfectamente y tener una visión de éxito frente a todo lo relacionado con nuestro restaurante. El amor que le pongamos a las cosas siempre se verán reflejadas en cada pequeño resultado que salga de nosotros.

Siendo así, se debe garantizar ese éxito, sin dejar a un lado, el importantísimo hecho de que estamos rescatando la cultura propia.
Jugar con lo ya creado, rompiendo con la monotonía sin atentar con esas raíces, nos es fundamental a la hora de que nuestro restaurante sea recomendado o no, esto y el excelente trato sin excesos de confianza. La idea no es sofocar al comensal con un montón de información, abrumándolo, sino guiarlo mediante sus gustos, hacerlo sentir especial, dándole la importancia que se merece, estar pendiente de él, preguntar cada que se pueda, sin llegar a la intensidad, si necesita de algo que se pueda hacer para mejorar su estancia es esencial.
Esa comunicación crea una base entre todos, comensal-restaurante, proveedores-directivos, equipo de cocina-meseros, meseros-directivos, directivos-esquipo de cocina, etc., forma un mejor manejo que se hará evidente en cada momento en el que el comensal permanezca con nosotros.
Al fin y al cabo la razón de ser de un restaurante es el restaurar a las personas, generarles una vía de bienestar con la perfección y detallismo de lo que hacemos. Ser eficientes y eficaces.

Eso nos lleva al tener esas “riendas” del restaurante, ser la cabeza implica que todo está bajo su propia responsabilidad y que un solo paso en falso puede llevar al fracaso, prevención, visión, control son aspectos que mas que obtener debemos desarrollar, el ser persistentes, caer y levantarse, recuperarse y ser mejores cada vez debe ser la definición de nuestras vidas, alcanzando muestras metas, como lo debe ser tener el mejor restaurante. 

Análisis por: Nicolas Lizarazo Rubiano

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